viernes, 27 de noviembre de 2015

Daniel F. Gerhartz


Gerhartz nació en Wisconsin en 1965, donde ahora vive con su esposa Jennifer y sus tres hijos pequeños.
 Su interés por el arte despertó a una edad temprana, cuando siendo adolescentes un amigo le sugirió pasar "una tarde triste de dibujo". Fue en ese momento que descubrió que eso era lo que le gustaba.



Daniel comenzó su educación artística en la Academia Americana de Arte de Chicago,
 donde estudió en la tradición clásica y se sumergió en las aplicaciones de la técnica y el diseño. Después de un breve paso por el arte comercial, se inició la persecución de arte, visitas a museos para estudiar obras maestras de la pintura junto a artistas contemporáneos.

 Daniel encontró su pasión en la pintura de la vida. Este enfoque directo a trabajar con la figura y el paisaje que le permitió ver y tratar de captar
 los infinitos matices de la luz, el color y forma. Este sigue siendo el motor de su entusiasmo en la actualidad. Desde entonces, ha sido presentado en solitario y colectivas en todo el país y ha ganado varios premios en importantes exposiciones nacionales de invitación y su obra ha sido recogida a nivel nacional e internacional. 




El trabajo hábil y la experta técnica del artista celebra el mundo creado de sus obras, la forma humana, las relaciones personales con una conexión con los paisajes y entornos de especial importancia. 
Muchas de sus figuras están vestidas con ropa dramática que a menudo se inventa por su apariencia estética y la calidad lírica con el fin de alcanzar otro sentido de lo mundano. 



Sus temas evocan una eternidad y el idealismo, sin embargo, la mayor parte de su obra se ha basado en su hogar y la comunidad, incluyendo familia y amigos, para la materia. Su sentido de la intimidad y la honestidad con respecto a sus súbditos son el resultado directo de su cercanía y la proximidad a ellos.




Una proyección de la tranquilidad, el reposo es el resultado de su introspección sumado a su conocimiento del contenido de su arte.
 Lo ordinario o común se transforma en una realidad más elevada y por lo tanto un sentido de mayor importancia. Las emociones son una parte vital de su diseño expreso, mientras que su dominio de la anatomía, la forma humana y superficies complejas se combinan para hacer que las experiencias visuales de sus lienzos sean muy potentes.





































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